Enoturismo
Así se vive la vendimia en Portugal: del Douro al Alentejo
Douro, Dão y Alentejo entran en uno de los momentos más importantes del calendario del vino. Tres territorios distintos donde la vendimia permite descubrir viñedos, bodegas, gastronomía y tradiciones ligadas desde hace siglos a la cultura portuguesa.
Con el final del verano llega uno de los momentos más esperados en las regiones vitivinícolas portuguesas. Las uvas alcanzan su punto de maduración, aumenta el movimiento entre las viñas y las bodegas comienzan a recibir el fruto de meses de trabajo. Es tiempo de vendimia.
Más allá de su importancia para quienes trabajan en el sector, estos días se han convertido también en una buena ocasión para acercarse al mundo del vino desde otra perspectiva. Algunas fincas abren sus puertas a los visitantes y permiten acompañar una parte del proceso: entrar en los viñedos, participar en la recogida de la uva, conocer las bodegas o descubrir los productos y la cocina de cada región.
Del paisaje escalonado del Douro a las viñas del Dão y las laderas de la Serra do Mendro, en el Alentejo, tres propiedades muestran cómo cambia la vendimia cuando cambia el territorio.
Douro, una vendimia marcada por el paisaje
En el Douro, la vendimia no puede separarse de la geografía. Las viñas descienden hacia el río en terrazas construidas a lo largo de generaciones y el momento de recoger la uva depende de las características de cada parcela.
Es lo que sucede en Quinta Nova de Nossa Senhora do Carmo, donde el viñedo está organizado en 41 parcelas tradicionales. Cada una se vendimia siguiendo su propio ritmo de maduración y las características de los diferentes microterroirs.
Durante esta época es posible participar en la recogida de la uva y conocer de cerca el trabajo previo a la elaboración del vino. La visita puede continuar en el Museu Fernanda Ramos Amorim, que conserva una colección de objetos etnográficos vinculados a la producción del vino de Oporto durante los siglos XIX y XX.
La gastronomía ocupa también un lugar importante. En Terraçu’s, el restaurante de la propiedad, el equipo del chef André Carvalho trabaja a partir de recetas y sabores vinculados al Douro, buscando la relación entre la cocina regional y los vinos de la finca.
En una región donde el cultivo de la vid ha transformado físicamente las montañas, la época de vendimia ayuda a comprender algo que una simple visita panorámica no siempre revela: cuánto trabajo existe detrás de ese paisaje.

Vendimia en Portugal
Dão, entre viñedos, arquitectura y caminos
En el Dão, el escenario es diferente. En Taboadella, las viñas conviven con caminos, zonas de bosque y recorridos que conducen hasta el río Côvo.
Uno de los elementos más singulares de la propiedad es su bodega, obra del arquitecto Carlos Castanheira. Construida con materiales naturales como madera y corcho, incluye el Barrel Top Walk, una pasarela elevada que atraviesa la zona de las barricas y permite observar la bodega desde otra perspectiva.
Durante la vendimia se puede participar en una jornada de recogida de uvas, acompañada de una merienda. A lo largo del año existen además diferentes maneras de recorrer la propiedad, incluida una ruta en una Bedford de 1964.
La oferta se extiende a la mesa, con propuestas como un brunch en la terraza de la bodega o menús de degustación en Casa Villae 1255. También es posible recorrer a pie el trayecto que une Taboadella con el río Côvo.
El resultado es una forma de conocer el Dão en la que el vino sirve como punto de partida para descubrir un territorio más amplio.

Vendimia en Portugal
Un Alentejo diferente en la Serra do Mendro
Más al sur, la Herdade Aldeia de Cima muestra una imagen menos habitual del Alentejo.
La propiedad ocupa unas 3.000 hectáreas en la Serra do Mendro, la formación montañosa que separa el Alto del Baixo Alentejo. Aquí, el relieve sustituye en parte a las grandes extensiones llanas que suelen asociarse a la región.
A 424 metros de altitud se encuentra la Vinha dos Alfaiates, plantada en terrazas tradicionales. Desde la parte más alta, el paisaje se abre sobre olivares, viñedos, huertas, campos de cereal y las tierras que se extienden hacia Vidigueira y Beja.
Dentro de la propiedad se encuentra también la Horta dos Fontanais, inspirada en las huertas tradicionales del siglo XVIII y situada junto a un olivar centenario rodeado por muros de esquisto. El espacio fue rehabilitado conservando materiales y elementos ligados a la arquitectura alentejana, desde las paredes encaladas hasta el barro y la piedra.
Aquí, el vino se encuentra con otra tradición profundamente vinculada al Alentejo: la cocina de fuego. El pan se amasa y se cuece en horno de leña y el café puede prepararse sobre las brasas en una antigua chocolatera de barro.
Son gestos sencillos, pero cuentan mucho sobre una región donde agricultura, cocina y vino han formado durante siglos parte de una misma cultura.

Vendimia en Portugal
Cuando el vino empieza en la tierra
Douro, Dão y Alentejo producen vinos diferentes porque también son diferentes sus suelos, sus altitudes, sus paisajes y sus formas de trabajar la viña.
La vendimia permite observar esas diferencias en uno de los momentos de mayor actividad del año. Durante unas semanas, aquello que el resto del tiempo contemplamos como paisaje se convierte en un lugar de trabajo: se recoge la uva, llegan las cajas a las bodegas y comienza una nueva cosecha.
También por eso esta época resulta especialmente interesante para recorrer las regiones vinícolas portuguesas. No hace falta saber de vinos para entender lo que está ocurriendo.
Basta caminar entre las viñas y observar.
Antes de llegar a la copa, todo empieza aquí.
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