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Joyería

Malápio: Cuando la Bairrada Vuelve a Hablar en Barro

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En el valle del Cértima, entre viñas medievales y una adega centenaria, el proyecto Malápio recupera el vino de talha como acto de memoria, resistencia y cultura. Más que una bodega, es una historia familiar que se bebe despacio.

Hay proyectos que nacen de una estrategia y otros que nacen de una herencia. El Malápio pertenece claramente a los segundos. Su origen no está en un plan de negocio, sino en una lectura, un recuerdo y una casa familiar donde las talhas de barro formaban parte del paisaje cotidiano.

«La inspiración nace de un artículo que leí sobre el vino de talha en el Alentejo, presentado como algo único en el país. Y yo tenía talhas en casa de mi abuelo», recuerda Romeu Martins, fundador del proyecto.

En aquel momento, Romeu vivía en Dinamarca, gestionaba tres tiendas de pastéis de nata y acababa de ser padre. El regreso a Portugal era una certeza; el futuro profesional, no tanto. Fue entonces cuando la posibilidad de recuperar la adega de su abuelo dejó de ser nostalgia para convertirse en camino.

Malápio recupera el vino de talha

Malápio recupera el vino de talha

Una Viña Medieval como Punto de Partida

El proyecto Malápio nace como una iniciativa familiar en la Bairrada, más concretamente en el valle del Cértima, entre Aguada de Baixo y la Pateira de Fermentelos. Desde el inicio, el objetivo fue claro: rescatar y preservar una viticultura artesanal que estaba en riesgo de desaparecer.

En el centro del proyecto está una viña medieval con más de cien años, cerca de 10.000 cepas y una mezcla extraordinaria de castas autóctonas de la región. Un auténtico “mosaico vivo”, donde conviven Baga, Bical, Cercial, Maria Gomes, Bastardo, Tinta Roriz, Rabo de Ovelha, Cercialinho o Trincadeira, plantadas de forma ordenada y en alta densidad, con clones antiguos.

«Mantener esta viña implica renunciar al control técnico moderno para permitir que la naturaleza se exprese tal como es», explica el productor. Aquí no hay fórmulas preconcebidas: el vino nace de lo que la viña da, no de lo que el mercado espera.

Malápio recupera el vino de talha

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El Barro como Identidad, no como Folclore

Si la viña es el corazón, el barro es el alma. En la Adega Malápio, la vinificación se hace en talhas centenarias de barro, recuperando una técnica milenaria casi olvidada en la Bairrada. Pero no se trata de una recreación estética: es una elección profundamente identitaria.

«El uso de las talhas no es folclore. Es la búsqueda de una identidad sensorial pura», afirma Romeu Martins. El barro permite que el vino respire, que el terroir del valle del Cértima se exprese sin interferencias.

Las talhas están revestidas únicamente con cera de abeja y resina de pino; no hay filtración, ni control artificial de temperatura, y los sulfitos son mínimos. El frío del invierno hace su trabajo.

El resultado son vinos naturales, con sedimentos, con imperfecciones visibles, pero profundamente honestos. Vinos que no buscan agradar a todos, sino contar una historia.

Malápio recupera el vino de talha

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El Legado del Abuelo Aristides

Esa historia tiene un nombre propio: Aristides, el abuelo. Maestro del barro durante 55 años en la Cerâmica do Bicarenho, conocía como pocos las labores agrícolas y la producción tradicional del vino en la Bairrada. Fue quien transmitió, sin saberlo, el hilo conductor del proyecto.

«Somos siempre fruto de nuestros antepasados. En mi caso, mucho más, porque fui criado por mi abuelo», confiesa el productor. La recuperación de la viña antigua, la elección del barro, la mínima intervención en bodega y la forma en que se conciben las experiencias de enoturismo son, todas ellas, una forma de homenaje.

En Malápio, el enoturismo no es espectáculo: es tributo. Cada visita es una clase viva sobre historia, suelo, barro y memoria.

Malápio recupera el vino de talha

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Vino Cultural y Paisaje Líquido

Para la Adega Malápio, la dimensión más importante es la identidad, vivida desde la libertad de no seguir las reglas del mercado industrial. El vino aquí es un acto cultural.

El Vino de Talha Malápio Bairrada DOC se define como una expresión auténtica del terroir y del alma de la región. «Queremos que quien lo pruebe sienta que está bebiendo un paisaje líquido de la Bairrada», resume Romeu Martins.

Esa idea conecta con un movimiento más amplio de productores “con memoria”, que están redefiniendo el futuro del vino desde el pasado. Productores que priorizan el campo sobre la tecnología, la regeneración del suelo sobre la productividad, la verdad sobre la estética perfecta.

Malápio recupera el vino de talha

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Resistir Siendo Pequeño

El futuro del proyecto está claramente definido: consolidar sin crecer en volumen, preservar la escala humana y profundizar la esencia artesanal. No hay ambición de industrialización, sino de coherencia.

Mantener producciones limitadas, reforzar el enoturismo cultural y actuar como guardianes de una viña medieval son los tres pilares de esa visión. A largo plazo, el deseo es simple y radical: que el proyecto no se desvirtúe, que no ceda a modas, que conserve su legado.

Malápio imagina su futuro exactamente como nació: como un proyecto de resistencia. Una prueba de que, en el mundo del vino, a veces la verdadera modernidad consiste en parar el tiempo-y escuchar lo que la tierra todavía tiene para decir.

 

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