En un mes tradicionalmente dominado por las narrativas del amor romántico, Lisboa abre espacio a otra forma de celebrar los afectos: la amistad.

El próximo 13 de febrero, el restaurante Tráfico propone una alternativa al clásico Valentine’s Day con un menú especial de Galentine’s Day, pensado para compartir entre amigos y brindar por los vínculos que, muchas veces, duran más que muchos romances.

Ubicado en las emblemáticas Docas de Lisboa, Tráfico se suma a una tendencia internacional,conocida como Galentine’s Day o Balentine’s Day, que invita a celebrar el amor no romántico, sin importar el estado civil. Una fecha que deja atrás la presión de la pareja para reivindicar la complicidad, las risas compartidas y el placer de sentarse a la mesa con quienes realmente nos conocen.

Galentine’s Day en el Tráfico

Galentine’s Day en el Tráfico

Una Celebración sin Etiquetas (y sin clichés)

El concepto de Galentine’s Day nace precisamente como respuesta a esa incomodidad que febrero puede generar en quienes no se identifican con el imaginario clásico del día de los enamorados. Lejos de corazones obligatorios y gestos prefabricados, esta propuesta apuesta por algo más honesto: celebrar la amistad como un vínculo profundo, cotidiano y esencial.

Tráfico recoge este espíritu y lo traduce en una experiencia gastronómica pensada para compartir, conversar y disfrutar sin prisas. El resultado es un menú especial, disponible para grupos a partir de tres comensales, que cruza sabores mediterráneos de distintas procedencias y pone en valor el encuentro alrededor de la mesa.

Galentine’s Day en el Tráfico

Galentine’s Day en el Tráfico

Un Menú Pensado para Compartir

La experiencia comienza con un couvert que marca el tono del encuentro: mantequilla de flor de sal y salmorejo, sencillos pero llenos de carácter, ideales para abrir el apetito mientras empiezan las conversaciones.

A continuación, llegan los Peixinhos da Horta, uno de los grandes clásicos de la gastronomía portuguesa, servidos aquí con un refrescante dip de mayonesa de lima que aporta un toque cítrico y contemporáneo. Un plato que invita a alargar el momento, a servirse sin protocolos y a compartir sin reservas.

Entre los platos principales, el menú propone un interesante diálogo entre mar y tierra. Por un lado, un Tartar de Novillo, delicado y preciso; por otro, un Arroz Negro de Choco, intenso y lleno de profundidad, que refleja la esencia atlántica de la cocina portuguesa. Dos propuestas que sintetizan bien el ADN de Tráfico: una cocina que “trafica” sabores, influencias y productos de distintas orillas del Mediterráneo.

El final llega con una Mousse de Chocolate Blanco con brownie y avellana tostada, un postre pensado para cerrar la comida con un punto goloso, pero equilibrado, perfecto para prolongar la sobremesa.

Galentine’s Day en el Tráfico

Galentine’s Day en el Tráfico

Brindar por lo que Realmente Importa

El menú incluye agua y una jarra de sangría de espumante con frutos rojos, el pretexto ideal para brindar por la amistad, por los encuentros improvisados y por las relaciones que se construyen sin expectativas externas.

Más que una simple propuesta gastronómica, el Galentine’s Day en Tráfico es una invitación a repensar las celebraciones, a quitar solemnidad al calendario y a encontrar nuevas excusas para reunirse. En un espacio con vistas privilegiadas sobre el río Tajo, el restaurante se convierte en escenario de una celebración más libre, inclusiva y auténtica.

Galentine’s Day en el Tráfico

Galentine’s Day en el Tráfico

Tráfico: Gastronomía como Punto de Encuentro

Consolidado como uno de los espacios más dinámicos de las Docas de Lisboa, Tráfico apuesta por una cocina de inspiración mediterránea, pensada para compartir y disfrutar sin formalismos excesivos. Su propuesta para Galentine’s Day encaja perfectamente en esa filosofía: buena comida, ambiente relajado y un claro protagonismo del momento compartido.

Porque al final, más allá de etiquetas y fechas señaladas, hay afectos que merecen ser celebrados. Y pocas cosas los honran mejor que una mesa bien servida, una copa levantada y la certeza de estar rodeados de quienes siempre están ahí